Viajar es hermoso, se viaja de diversas formas y los destinos parecen ser parte de lo que venimos siendo; en la casa de los sueños, las vacaciones soñadas, dentro tuyo dando tu mejor versión, con los amigos de la vida emprendiendo…; allí estamos cada uno en cuerpo y mente.
También disfrutando, pasándola bien, viviendo y dejando mucho en manos de otros, nos olvidamos de que en última instancia somos nosotros los que responderemos ante las emergencias de nuestra supervivencia, más comunes de lo que creemos; el Estado y el sistema son abstracciones, instancias de un arriba y un abajo que nada tienen que ver con la vida.
Estas en el mega camping con la pileta en todo su esplendor o en la playa privada top y frente a vos tus pequeños hijos viviendo sin preocupaciones, jugando; un descuido y se te fueron de la vida, todos llegaran tarde, el guardavida, la policía, la ambulancia, los médicos…; como bailar en la discoteca Cromañón de los famosos y adinerados, confiado en la estructura del local, seguridad, los empresarios, funcionarios públicos, bomberos, intendente, gobernador, empleados y dependerá fundamentalmente de vos salvarte a tiempo del fuego que vendrá.

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