Solemos creer que las cosas suceden por algo, fundamentalmente tienen una causa o causales que provocan tal o cual consecuencia; y si escuchamos a alguien que sigue a Nietzsche, afirmar que todo es azar, no lo queremos aceptar, no nos convence, nuestro sentido común opera en contra de esa nada que hay detrás de lo acontecido, algo tiene que haber allí.
A pesar de tantas conjeturas, hay veces determinadas circunstancias se van encadenando unas tras otras, hasta desencadenar un hecho, suceso. Parece que vamos teniendo las riendas, dado que supuestamente somos el protagonista en algunos tramos de la novela, pero no, aparentemente somos llevados al desenlace sin el poder de sustraernos del mismo.
Tal vez, si dejamos de ser personajes especiales de nuestra supuesta historia de trascendencia, sabiendo que pronto ni nuestro nombre quedara, siendo parte de un mudo y sin sentido universo, tendremos paz; este es un buen comienzo para ser libres.

Deja una respuesta