No es lo mismo el comportamiento de un deudor que un acreedor, la distancia entre ambos se agiganta cuando el deudor es el fuerte; basta ver a EEUU en el plano internacional.
En el llano de la vida cotidiana, donde ya se está dejando de creer en estadísticas, gráficos de macroeconomía, flujos de mercado; la gente va quitando legitimidad al sistema y acelera su caída. ¿Qué viene ahora? No lo sabemos bien.
Al menos podes consumir, si estas aburrido o no sabes qué hacer con el silencio de la vida, volverte adicto es la tendencia, el celular y la hiperconectividad te ofrecen alivio a muchas carencias. En cambio, si perteneces al exclusivo club de la elite que aprovecha ciertos lujos exclusivos que la mayoría no tiene, podes disfrutar de tiempo propio, bien tuyo, esa libertad no la posee cualquiera y a la larga trae éxito.

Deja una respuesta