
Cuando llevamos adelante un emprendimiento parece obvio que buscamos determinado provecho; la meta es esa, la utilidad de lo que ofrece ganancias.
Para eso está el trabajo, si lo hacen otros por nosotros mejor, ayudando, sumando manos a la obra todo avanza.
Algunos nos percatamos con los sueños en torno a lo expresado, no viniendo del palo de comerciantes, empresarios o gente de negocios, sosteniendo un proyecto donde la rentabilidad no es lo que aporta valor a lo que hacemos; es difícil explicarlo, máxime en estos tiempos, somos empujados por acciones heroicas a perder sin que esto sea la finalidad última de las mismas; este poder de perder es difícil de entender para quienes han puesto su codicia en cosas insignificantes.
El regreso del gendarme argentino Gallo, después de 448 días preso y torturado en Venezuela, me conmueve haberlo visto. Sin embargo, su padecimiento con el cual nos solidarizamos y exigimos justicia, no está por encima de la existencia miserable que soportan otros argentinos en la vida económica y social de nuestro país.

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