Delirios productivos

Eliminando el domingo adelantamos la llegada del Mesías, se supone que laburar y producir nos hará libres; el problema no es el descanso, sino que sea obligatorio.

La realidad actual es liberal, las conquistas sociales de izquierda; por lo tanto, trabajar los 7 días de la semana es el nuevo catecismo.

De algún modo podemos negociar las 24 horas del domingo, restandolas del resto de la jornada laboral semanal, mejorar salarios.

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