
Milton Friedman, premio nobel de economía, defensor del libre mercado, tenía una idea de Estado mínimo que no debía abandonar a los desfavorecidos de esta lotería que es la vida.
Por eso que es contrario a la libertad el punitivismo argentino en aumento que estamos viendo en la actualidad, fundamentalmente desde los discursos de odio, supremacismo moral, estético, político y legal.
No busco ser garantista, empecemos por ser agradecidos de lo dichosos que somos por tantos factores que lo hicieron posible, diferentes a un palestino en Gaza o en una villa miseria; pero esta mirada focalizada en precarias existencias no lo explica todo.
Al final, la responsabilidad como la culpa, lo que decidimos y sus consecuencias; no son propiamente individuales como si se tratara de una propiedad privada bajo nuestro control y dominio absoluto; desde el éxito hasta el fracaso, pasando por hacer el bien o el mal, es la concatenación de ideas, pensamientos, emociones, impulsos, que surgen y se activan como la vida misma.
Lo sé, cuando probemos esto fehaciente y cientificamente, además de estar preparados para despejar prejuicios y creencias, habrá que tener otro sistema de reemplazo, porque esta ficción jurídica institucional se cae.

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