
Llegamos a ese punto en que lo hemos dado todo, a nosotros mismos, ya estamos en capacidad de abarcar la totalidad de la vida tal como se nos presenta y la vivimos.
La soledad, dicha, silencio, amor, vienen con el tiempo; lo que esta en nuestras manos de entrada es la libertad para hacer lo que todavía no se ha hecho.
Con la fe no se hace suficiente, aunque nos vendan maravillas de montañas que se mueven; si lográramos saber algo de lo que creemos, dejaría de ser objeto de supersticiones, fanatismos, consuelo para debiles y aportaría conocimiento útil para la existencia.

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