A los argentinos nos molesta tener a la DAIA como tribunal moral o Inquisición judío moralizante, que anda vigilanteando en las redes sociales las opiniones de la gente; nos tienen los huevos inflados con esa movida cancelatoria antisemita de la Libertad de Expresión; ni loco vuelvo a votar a un gobierno secuestrado por esta corriente pro Israel enfermiza.
Producen socialmente un efecto no deseado (que me permito dudar en cuanto estrategía ideológica): si consideran que toda crítica a Israel es contra los judíos, ya convencieron a muchos y el antisemitismo crece de esta forma mimetizado.

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