En otras palabras, anarcocapitalistas que buscan destruir el Estado colgados del Estado, yendo contra la casta siendo casta.
Excepto Milei y algunos estudiantes que twitean o chatean, al resto de libertarios les chupa un huevo las ideas libertarias; son banderas que atraen simpatías, votos, dinero; nos enojamos, repetimos frases prestadas y después obedecemos.
Los troskos también plantean otro sistema, pero permanecen en el vigente acatando pacíficamente las reglas del juego que critican, ocupando cargos, bancas y nada….; no pueden dar respuestas concretas a problemas concretos.
La moraleja anarcoliberal trokista argenta: los revolucionarios no hacen revoluciones.

Deja una respuesta