Hitler año 2025

Leer a Hannah Arendt es un desafío que invito a seguir, fue una mujer judía valiente, le quito la careta al cinismo inmediatamente posterior al holocausto y desenmascaro la banalidad del mal.

Quiero hacer un alto en la «banalidad del mal», que no necesariamente es lo que acostumbramos a referirnos, cuando hablamos de nazis, sus víctimas, sin ninguna precaución; incluso si nos descuidamos y condenamos el genocidio de los palestinos por parte del Estado de Israel, irónicamente nos deja al borde de ser catalogados antisemitas.

La actualidad despeja sin lugar a dudas de porqué Hitler y su Régimen de terror, exterminio, donde la negativa a pensar era el espíritu que recorría la mentalidad nazi; tuvo entre sus filas a genetistas, médicos, ingenieros, juristas, filósofos, matemáticos, etc; profesionales de casi todas las ciencias. Nada realmente garantiza un título de esos, para ser libres, democráticos y pensantes.

No menos llamativo resulta el descubrimiento de Hannah, durante el juicio a un jerarca nazi; Eichmann, el capo y arquitecto de la solución final, era un simple empleado público, su modo de razonar se limitaba a cumplir órdenes, no había en su rutina diaria de asalariado estatal preguntas morales que lo llevaran a incomodarse y verse en la premura de pensar, nada de eso. No hay mejor descripción de la lógica interna de funcionamiento del Estado actual y moderno, que este libro de Hannah «Eichmann en Jerusalén».

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