
Se diluye, lo que al comienzo fue la novedad de lo liberal libertario argentino, concentrada en esa simbología romana de leones, legionarios; obviamente no se puede generalizar; pero con gatos que se alimentaron toda su vida de ratas, era utópico pretender que fueran leones de la noche a la mañana; se parecen a esos violines, pitos duros presidiarios que de repente son atravesados por un rayo invisible que proviene de las fuerzas del cielo y se convierten en seres de luz, pastores, salen como los apóstoles en Pentecostés hablando todas las lenguas; no sé, dudo, me alejo de gente así, es cuestión de tiempo para que muestren la hilacha.
Argentina viene siendo política, jurídica y socialmente, un solo continuum, este gobierno que votamos la mayoría, anuncia la posibilidad de ruptura en cuanto estrategia, pero no representa lo nuevo. Todavía el hombre y la mujer libre son culpables, no se tolera su presencia en Comunidad, ni siendo parte de organización alguna; solo aceptamos de su real libertad, la interpretación funcional al poder, a través de narrativas, políticas, discursos, Mercado y Estado.

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