
Asistimos al triste espectáculo de ver a nuestra ciudad de Santa Fe caída a pedazos, no simplemente por una pésima gestión del ejecutivo municipal o la Escribanía del concejo deliberante que ha perdido toda referencia hacia la voluntad de los ciudadanos, respondiendo a intereses ajenos al bien común.
Santa Fe tiene que ser para los santafesinos, suena nacionalista esta expresión, cerrada y hasta peligrosa si no tenemos otros ojos que los prejuicios con que teñimos todo lo que pensamos; sin embargo, nada más sano para esta ciudad limada por la corrupción política y la desidia de funcionarios públicos, donde necesitamos dar un salto priorizando la existencia ciudadana concreta de vecinos, que hacen a diario la ciudad en que vivimos.
Cansado de observar el devenir de lo mismo: personajes que no son de esta ciudad Santa Fe, nos vienen a vender espejitos de colores y compramos; representantes del pueblo que viven en otra provincia; aparecen figuras conformando agrupamientos sociales, políticos, usando el capital humano propio y ante la falta de una Comunidad fuerte, aprovechan para agrandar el pozo de la recaudación proyectándose provincial y nacionalmente, colgándose de lo que venga, dejando la realidad cercana y cotidiana relegada a la inexistencia.
Demasiadas vidas dañadas en esta querida ciudad, para que vengan unos rosarinos o X, administren nuestras pobrezas y a la vez nos sometan políticamente; digiten, controlen y construyan poder en base a las esperanzas de los santafesinos. Es un ejemplo entre otros, que no busca presentar una rivalidad folclórica como categoría de pensamiento. Miremos más de cerca, no hay prácticamente partido en Santa Fe, que no responda a los intereses de Rosario como centro de poder, que no solo maneja política.
¡Santa Fe de santafesinos y para los santafesinos! Nos debemos un gobierno y representatividad real, focalizados en nuestra Comunidad.
Formemos entre todos los barrios, asentamientos, el campo, las islas, un partido de índole local, acotado a nuestra ciudad y municipio; con gente de aquí y ahora. Nadie mejor que nosotros sabemos lo que es bueno para nosotros, sin especulaciones o concesiones para con nadie; sacándonos el lastre que significan los gobiernos nacionales, provinciales, alianzas, frentes, megapartidos, jefes, estrellas.

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