Mantenerse fuertes, replegados quizás, en aquello que nos resulta familiar, propio, ese jardín de uno; esa libertad no te la quita nadie, dejar de esperar los helicópteros que vengan a rescatarnos o Dios cayendo en paracaídas.
Mantenerse fuertes, replegados quizás, en aquello que nos resulta familiar, propio, ese jardín de uno; esa libertad no te la quita nadie, dejar de esperar los helicópteros que vengan a rescatarnos o Dios cayendo en paracaídas.
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