El ocaso de los hombres libres

No queremos compasión de nadie, al contrario, nos regocijamos con más sufrimiento y sospechamos de la buena suerte.

Los militantes de la libertad, libertarios, no los truchos que vemos metidos en partidos políticos libertarios…; no perdonamos a los nuestros, los castigamos más que a nadie cuando hacen lo no debido, escarmentamos a los blandos, estamos dispuestos con alegría a caer por la causa de la libertad y los que pierden el buen humor abatidos no son de los nuestros.

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