
Con el mal no hay diálogo ni consenso, los judíos son enfermos del alma. No es cierto, quise decir «los zurdos son enfermos del alma», esto hace la diferencia entre ser ejecutado por la Inquisición de los autopercibidos gente de bien y la DAIA tribunal moral argentino.
Una parte de nuestro cerebro es buena haciendo relatos, usando palabras; la otra, se lleva mejor con los rostros, calcula a través de los mismos lo más conveniente para sobrevivir; pero todo es hackeable.

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