Lo dijo Aristóteles en su momento, un hombre libre primero debe tener unos esclavos, para despues dedicarse a hablar del bien y del mal. Lo vemos en esta Argentina tardía, extraviada, que habla de libertad, seguridad y moral de Estado; de quienes nacen, crecen y se realizan como personas, dependiendo de las condiciones de posibilidad socio-económicas que lo determinan.
Para nosotros, que nos hicimos en la vida forjando nuestro propio destino, somos capaces de luchar contra todas las adversidades y salir parados de las mismas; porque hemos partido de no tener nada a buscar serlo todo.

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