
Para tantos pobrecitos que se creen hijos de Dios, con los mismos derechos y la gracia de todo hijo de Dios; sepan que hay hijos e hijos, algunos de primera, después seguis vos, bastardo y mestizo. San Pablo lo supo ver de una: cuando lo arrestaron y le quisieron cargar la cruz, pego el grito en el cielo, «one moment, please; soy ciudadano romano».

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