Tenemos a cada vez más pelotudos dando clases de moral, levantando banderas de libertad cuando ellos nunca fueron libres ni tienen la valentía para serlo.
La desigualdad social, además de ser un hecho, es una construcción mental de quienes nos creemos libres y no lo somos. Entonces, aquellos palestinos entre los escombros o los pobres marrones de la calle que buscamos eliminar, son productos que justifican lo bien que estamos siendo tratados nosotros.

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