
Vemos a diario en Argentina, el destrato a gente de avanzada edad y niños, señales de lo nuevo que ya está entre nosotros; no se necesita ser delincuente para maltratar a una persona, ni tampoco funcionario de alguna fuerza de seguridad que cumple ordenes sin miramiento alguno. Hay mucha violencia desatada que se ha legitimado por las prácticas políticas, fundamentalmente en el destrato a través de redes sociales; espejo de lo que sucede en la vida cotidiana del afuera de este «mundo virtual» que no es tal, sino parte de un todo y único mundo que habitamos de diversos modos, fundamentalmente marcados por la mentalidad y conducta de una existencia predominante, mayoritaria.
Necesitamos armarnos en defensa propia y promover activamente una Democracia más fuerte, ante el avance abusivo de esta violencia social-política que se ha instalado en el imaginario colectivo, resultando impredecible en sus consecuencias para la vida ciudadana; la misma no surgió en la actualidad, tardo bastante tiempo en manifestarse abiertamente y sin escrúpulos…….; asimismo, somos argentinos y no vivimos aislados, el contexto internacional nos empuja colectiva e inconscientemente, en la dirección que corre el agua. La exhibición de crueldad sin límites, deportaciones masivas, persecuciones, desapariciones, asesinatos selectivos, guerras, genocidios, deja a la paz fuera de consideraciones morales o prácticas, esto tiende a extenderse a cualquier ámbito de nuestra convivencia con los demás.

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