Feminifachas y géneros diversos

Tuvimos cerca los argentinos de terminar como España, con un feminismo variopinto y otras imposiciones mutigéneros, enquistados en las estructuras de gobierno, una suerte de casta de las castas.

Negar la lucha de estos colectivos, sus razones, las verdades de su existencia, las vidas dañadas que no tienen remedio, quienes ya no están y merecen justicia, lo que nunca más tiene que repetirse…; hace de mi un facho, algo de lo que quiero mantenerme alejado. No hay que descuidarnos y trabajar duro en uno mismo, siempre esta ese bichito autoritario y totalitario, que insiste y si lo dejamos crecer nos devora por dentro.

En Argentina quedaron mudxs, se lxs trago la tierra en la actualidad…; los más jóvenes, adolescentes, les dieron la espalda; es corolario de movimientos sociales asimilados por el sistema, «revoluciones» funcionales al poder, organizaciones verticalistas propias de un Régimen, rebeldías que despiertan en el mismo mundo contra el cual se rebelaron, la defensa de sus vidas no puede ser cancelatoria de la vida de otros, colectivos que plantearon un oponente (enemigo, contrario) como protagonista de interés viviendo desde sus mismos valores y/o aspirando a las mismas representaciones como sujetos hegemónicos de nuestra sociedad, demonizaron a la mitad del género humano y ahí le erraron.

Corta la bocha, terminaron colgados del Estado que los perseguía, estigmatizaba y normalizaba, con el fin de obtener beneficios, privilegios, poder; buscando aprovechar su condición «especial» para estar por encima de los demás, detrás de los fierros del poder de turno; al final, impusieron miedo. Si fuera adolescente, obvio que ellxs serian el blanco de mi rechazo, rebeldías, caprichos y exhibiciones de autosuficiencia; son el Establishment, el Sistema, el Leviatán, la Autoridad, la «nueva» Moral.

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