
La decepción de esta nueva política, en lo que respecta a la participación cívica, propia de redes sociales más que nada, por cuanto «en el afuera» del face to face, las cosas cambian; se radicaliza en prácticas organizadas difíciles de aceptar en la convivencia democrática.
Vengo siendo genéricamente reiterativo en esta temática, sin involucrar a todos, respetando el esfuerzo positivo de otros; por cuanto conozco y he padecido en carne propia. Siendo un afiliado no fascista del Partido Libertario de Santa Fe, cancelado, comprendo de cerca la desgracia que significa tener a referentes no elegidos ni votados por nadie, donde detrás de los mismos desfilan empleados de una estructura que se impone por encima de los ciudadanos que hicimos posible el espacio político.
La violencia gana, lamentablemente gracias a la colaboración tal vez no querida ni buscada, de gente con responsabilidad en el organigrama del Partido, débil de carácter, dominada, atrapada en la voluntad de unos cuantos que en determinados lugares mandan, silencian a otros, disciplinan, escarmientan y fantasean con esparcir el «respeto» entre los afiliados.

Deja una respuesta