
Resulta paradójico que, en este tiempo de la imagen y la exposición pública, tengamos que cuidarnos más que nunca de como aparecemos ante los demás, incluso tener la suficiente autodisciplina para no mostrarnos demasiado, ya que el contexto tecnológico pone al alcance de cualquiera todo un aparataje para incursionar en la vida de otros sin límites.
Aquello propio de nuestra condición humana, aparecer y ser en el espacio público, nos hace demasiado vulnerables…; no podemos evitarlo, hay una necesidad social que nos empuja a poner nuestros sentidos en los demás, las cosas, el mundo en el que convivimos; tomar distancia/retirarse/alejarse de esto, como dijo alguna vez Aristóteles, es de bestias o de dioses.

Deja una respuesta