Los propósitos de la vida y otras muchas intervenciones temáticas motivacionales, inundan las plataformas digitales en la web. Le buscan dar una vuelta de rosca al hecho puntual de la servidumbre humana, de gradaciones variadas, donde la necesidad se agudiza de acuerdo a nuestro modo de vida, que no difiere mucho de lo que vemos en la mayoría de las personas en una ciudad cualquiera.
Entre cosas, como una cosa más, preocupados en ocupaciones que nos demandan una vida de rutinas, labores y obligaciones; no hay cálculo matemático que de favorable en dosis adecuadas de felicidad.
Qué sentido tiene desplegar pesimismo, como si fuera a describirnos en una situación de personas sumidas en una red de alienación y blablabla psico-sociopolítico; donde parece que hagamos lo que hagamos estamos perdidos….; cuando en realidad podemos ser nosotros mismos con cierta independencia, autonomía real, de lo que afuera nuestro acontece, la libertad está al alcance de la mano, se requiere valentía, no hay mucho más, el camino es un hacerse constante que nos fortalece en cada paso que damos y justo cuando nos creíamos fuertes viene lo que nos pone a prueba.

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