Junto a los otros o haciendo rancho aparte

Cada vez me anoticio más de gente que ha decidido escapar de las ciudades, del ajetreo diario, las rutinas e imposiciones de sociedades empujadas a la violencia, el consumismo, la enajenación…; se jubilan, otros cambian de trabajo, abandonan el laburo, dejan todo y con algunos ahorros emprenden otra vida; no se si otra vida, tan mágico no es, pero si un transitar distinto. Las sierras de Córdoba, Salta, Tucumán y Jujuy; son sitios elegidos de los que conozco fehacientemente familias, individuos, que han llevado a cabo la movida de sus vidas; incluso por esta zona del litoral, cambiando la casa por un colectivo en las afueras.

Emigrar es un fenómeno de estos tiempos, hay personas que no se sienten parte de un todo de valores, pertenencias, adhesiones sociales; la libertad pasa a cobrar una importancia relevante, comienza por pequeños y decididos pasos, desde el tiempo libre, las vacaciones, hasta el viaje sin regreso. Es que aguantar, hacer el aguante como me gusta decirlo políticamente hablando, hasta cierto punto es cobardía, pareciera que como no nos queda otra, ahí estamos, no nos movemos, damos vueltas como los perros alrededor del mismo hueso.

Marcharse también es una forma de huir, el soldado que huye sirve para otra batalla, dice el refrán. ¿A qué quedarse a luchar por algo que no vale la pena, consumir sueños, esperanzas, mientras existan espacios de retirada para disfrutar la vida? Eso hacen algunos, es muy válido y tiene su mérito.

En este síntoma que intento describir y que involucra a gente de diversas edades, realidades, experiencias, oficios, profesiones, esta lo que considero saludable, diferenciar vivir de posponer el suicidio; la existencia en las ciudades, bajo las condiciones socioeconómicas actuales, seguridad pública, gestión política y justicia; te pone en la disyuntiva suicida de seguir la corriente a tanta alienación o darle la espalda tomando tu camino.

No es que acepte todo este paquete que describo sin chistar, se puede emigrar hacia formas de ser libres sin esconderse del mundo, ni aislarse de los demás.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *