El problema no es perder, sino la cara del después

A los estatales, fundamentalmente la corporación sindical que maneja el existir del empleado público en general de cualquier denominación, categoría, oficio, profesión o función; ya no ríen como antes, su risa esta atravesada por los temores de un gobierno que perciben como enemigo, real o imaginario; el actual triunfo libertario en las elecciones legislativas nacionales 2025 son una amenaza que intentaran hallarle la vuelta; incluso el despreciado y calumniado cuidacoches en las afueras de la repartición pública, olfatea el miedo en el ambiente, ahora le toca a él despreciar a los despreciadores.

Cuando la crueldad y el miedo se aproximan demasiado, algo que siempre estuvo presente en nuestra sociedad, surge un tipo de risa pública de la que nadie parece ser responsable.

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