Ya lo sabemos, nos hacemos viejos con el tiempo, el espejo, la cosmética y las apariencias en la mirada de los demás…; no lo son todo. La procesión va por dentro, desgaste que no se ve, horas que no supimos vivir en paz, alegremente, todo resta en la cuenta regresiva.
Pero en los centros de rehabilitación, geriátricos, hogares para mayores, residencias de viejitos felices……..; allí las agujas del reloj corren en sentido contrario.
Hay que pasarse los días sentado frente a un televisor, de la mesa a la cama, pasando por el baño y viceversa. Santa Fe y alrededores son lindos lugares para terminar en una de esas capsulas donde todo pasa lentamente, el reloj biológico parece detenerse…; porque vivir el día a día en una ciudad del litoral como la nuestra, sumida en la violencia y el cinismo generalizado, es lo más parecido a ser un pulpo, te haces viejo rápidamente, por eso no se apuren a tener hijos en estas latitudes.

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