La fuerza de voluntad simbolizada por la soga que ciñe el hábito del monje, científicamente ha perdido relevancia; todos hablan del cerebro, sus reacciones químicas, neurotransmisores y un mundo de hipótesis plausibles.
Concretamente, si vas a dejar una costumbre no saludable, vicio, como quieras llamarlo; no hay Dios ni milagro alguno, sino trabajo en uno mismo; tendrás que vértelas con tu propia cabeza, tener presente con especial intensidad el éxito de un día sobre la adicción que te maltrata.
Mañana será un recuerdo que te hará feliz y a partir de aquí el futuro será eso.

Deja una respuesta