Lágrimas de la derecha

Preocupa la fragilidad de la Democracia argentina en algunos lugares, provincia de Santa Fe, por ejemplo; el peligro latente que determinadas situaciones potencialmente desestabilizadoras del orden y la paz social puedan extenderse.

Los libertarios de verdad no somos destituyentes, ningún libertario tendría que apoyar o instigar aprietes a un gobierno elegido por el pueblo en las urnas; al contrario, quienes dicen ser militantes orgánicos de partidos y organizaciones libertarias, que ocupan cargos y bancas en los poderes del Estado; deberían salir públicamente a desalentar este tipo de protesta armada.

Las fuerzas policiales tienen el monopolio de las armas que el pueblo les ha delegado para la seguridad de los ciudadanos, al servicio de la Comunidad.

Cuando vestimos a la política con la gorra y las botas, sucede esto. Discursos políticos reduccionistas de la realidad haciendo pasar la vida ciudadana por la Seguridad, como si fuera una cuestión de armas, despliegue de uniformados, mano dura, criminalización de los que viven y piensan distinto, Código Penal. Los populismos de derecha terminan arruinándolo todo al igual que la izquierda del Estado Total.

Fuerzas que han sido usadas como colchón de contención social, planes sociales para jóvenes sin perspectivas de trabajo a los que se les ofrece un salario y obra social; dándosele un arma y una función pública. Continuar con esta estrategia política hace de las mismas unas instituciones fallidas; es demoledor del profesionalismo, la democratización y eficacia operativa.

¿Cuánto quieren cobrar, por hacer qué y de qué manera lo están haciendo? En Santa Fe los narcos pisan fuerte, estamos infectados de merca; el Crimen Organizado tiene demasiado poder y en no pocos procedimientos contra el mismo, de público conocimiento, se hallan involucrados personal uniformado.

La situación social y económica de muchos santafesinos sumidos en la pobreza, informalidad laboral, otros inmovilizados por la miseria; a los que les espera la represión si se movilizan organizadamente por cambiar su estado de vulnerabilidad. Muestra de cinismo generalizado santafesino, donde los ciudadanos vamos a bancar de nuestros bolsillos con aumento de los impuestos las demandas de la autopercepción inflada de empleados y funcionarios estatales, los privilegios de la casta política y la derechización de la libertad.

El gobierno de todos en Democracia, debilitado y condicionado por quienes tienen las armas en la cintura. Parece que no había otra salida más que aceptar lo impuesto por el reclamo policial, no sienta un buen precedente, algo no está bien entre nosotros los santafesinos. La política ausente, nuestros representantes del pueblo mudos, otros echando nafta al fuego.

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