Gendarmes en el vientre del Leviatán

Desde el año 1938, creación oficial de Gendarmería Nacional Argentina, hubo un evento de dignidad colectiva que rompió el continuo de la domestica y aburrida historia, octubre de 2012.

En el contexto amplio y general de la existencia, sobre un mar de lágrimas que corre a través de los años…; hay un patrón humano que se repite en todas las Fuerzas de Seguridad y Policiales de Argentina.

La mesa familiar, redes sociales, conversaciones diarias, el rumear mental; la cuestión salarial, el sueldo a fin de mes como telón de fondo de las Instituciones armadas del país; en la digestión de lo que comen, en el abrazo a los seres queridos, en cada flujo vaginal y en el esperma que reproduce lo mismo pasando de generación a generación.

A catorce (14) años de aquel reclamo democrático de Gendarmes…. Ni siquiera una ley salarial propia, tampoco obra social, el bienestar y los sueldos del personal retirado/ pensionado lo administra otra Fuerza; seguimos regidos por el Código de Justicia Militar con la reglamentación disciplinaria que se desprende del mismo, donde solo muriéndote te libras de la misma; no hay una figura legal similar a un Defensor Oficial del personal de Fuerzas de Seguridad; ningún tipo de organización jurídicamente independiente que haga valer los derechos laborales de la gente; al margen de la Democracia como unos cuasi ciudadanos con derechos humanos revisables y supeditados a la discrecionalidad de funcionarios políticos de turno. No sé si merecemos la extinción, afirmo que no.

Por eso, reclamar un mejor salario y condiciones laborales, es mendigar las mismas boludeces de siempre que toda gestión política conoce y se reiteran en el tiempo; asimismo, no es lo correcto, no lo permite la ley y los reglamentos; deben cumplir con su deber, obedeciendo a sus superiores, no vulnerando la cadena de comando, prestando un servicio a los demás; la Comunidad los necesita, son instrumentos del Estado. La paz social, el orden y lo instituido es lo prioritario por encima de sus vidas.

Las experiencias negativas de las personas en Fuerzas militarizadas, llamadas intermedias, emergen de estructuras básicas estatales que se necesitan modificar, democratizar, organizarnos de otra manera para que se den cambios reales.

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