
Cuando vemos el Congreso de la Nación Argentina y en Legislaturas Provinciales, quienes arriban a representarnos, tarde nos damos cuenta, el pueblo es el último en enterarse a pesar de ser el primero en votarlos.
Describir la fauna legislativa que venimos siendo es más de lo mismo.
Veamos algunas de las nuevas adquisiciones sin identificaciones partidarias, con el tinte religioso de moda. Nacionalistas de productos importados que hacen turismo en Tierra Santa, cristianos terraplanistas, lectores de horóscopos, seguidores de videntes en redes sociales; en su mayoría aplaudidores y levantadores de la mano en una Escribanía de lapiceras de lujo.
No ir a votar es la mejor idea, esta gente no representa la libertad de los ciudadanos, están para obedecer, ponerse de acuerdo en sus privilegios y vendernos un show cuando sesionan.

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