Parece mentira que seamos esa consciencia del universo, aquellos ojos abiertos en la inmensidad; comprendernos espectadores capaces de preguntarnos por lo que se nos escapa en distancias demenciales de oscuridad y silencio…; nosotros, que desde el lento transcurrir de los días habitamos la tierra en un viaje sin retorno.
Allá afuera, en estrellas que brillan a millones de años luz, vemos el pasado que nos alcanza, espectáculo de un futuro jamás pensado…, hasta ahora, en que nos pusimos a mirar el cielo sobre nuestras vidas.

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