
Siglo XXI y seguimos hablando de milagros asociados a entes divinos, metafísicos y trascendentales; mientras nos acusian las necesidades cada vez más agobiantes de una existencia materialista, donde la economía es teología.
Nosotros nos mantenemos distantes de lo expresado, honramos la vida en lo que tiene de sorpresa, imaginacion, voluntad de vivir. Entendemos de milagros, convivimos con los mismos.
Milagros son las marcas distintivas de la alegría de estar vivos, viviendo, señales que no se despejan científicamente; pensamos (no nos hemos olvidado de eso) y este pensar esta unido a la vida, la estupidez como decía Nieztche es la muerte.
Lo que tengamos que ser lo estamos haciendo, hemos firmado un contrato con nosotros mismos y es a nosotros mismos a quienes le rendiremos cuenta. Esta es nuestra providencia y todo lo que nos pase suma a ese camino que hemos emprendido; ocurra lo que ocurra.

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