
Hasta la prensa en Argentina se olvido de preguntar, no hacemos preguntas, no nos preguntamos, aceptamos o reaccionamos, comulgamos y nos cerramos entre quienes piensan de identica manera; pensar es apertura mental e ir contracorriente, no sin antes haber recorrido y problematizado el tema que nos ocupa.
Demonizar la adolescencia no le garpa a nadie. No se que hay detrás y si terminaremos como terroristas por ser menores de edad, pobres, vendedores ambulantes, librepensadores o jubilados de la mínima. Las pintadas amenazantes (que no se justifican y debemos erradicar) en colegios secundarios, visibilizan el odio y la crueldad que instalaron desde la política en nuestra Comunidad. ¿Querían un principio de revelación? Ahí lo tienen y se niegan a verlo.
Creen que fingiendo demencia esto se termina, antes hablaban y daban discursos bonitos, ahora parecen una IA apagada. Referentes que se blindan rodeados de violentos y conforman grupos de acción política escupiendo violencia hacia lo diferente, resentimiento, donde la libertad y la verdad quedan fuera; son sectas liberales libertarias, nada diferentes al kirchnerismo y los progres fundamentalistas. Detrás, la banalidad de la «gente de bien», el negocio de armar un partido político para beneficio de unos cuantos.

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