Aunque seamos de madera, es propiamente argentino. De repente te confunden con un empresario porque pagaste un local para juntarse a hablar boludeces y no te queda otra que actuar como tal.
Sos el puestero del campo con olor a vaca y juntas al intendente con sus asesores en tu casa; esto no termina aquí, tenes tu streaming con abundante audiencia atento a tus análisis de política económica.
Todo parece tener una explicación y la dan los que menos aptos están para hacerlo.

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