
Algo se aprende habiendo participado de un espacio político en la cultura argenta, fuente de replica en diferentes ámbitos de la estatalidad; donde profesionales de diversas ciencias, no pocos terminaban siendo unos mudos en la estructura partidaria, seres anodinos y sin carácter para nada nuevo.
Subordinados o manejados por unos picapiedras autoritarios, vendehumos; bajo el mando de comisarios políticos que a su vez son empleados de algún Jefe o Jefa.
Por eso celebró la llegada de la IA, le baja el precio a la meritocracia de los «instruidos, capacitados y especialistas», incluso a la inteligencia; en el futuro algunos verán la gestión gubernamental y empresarial guiadas algoritmicamente, asesoramientos técnicos, políticas de Estado, reemplazando a muchos excelentes profesionales que no sirven humanamente más que para subordinarse y hacer lo que se les dice que hagan.

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