
La saña y la crueldad, propia de los que se juntan para ver caer al valiente, no pueden contra quién les ganó de mano en su desprecio. Esta lucha es entre quienes ignoran la soledad y los que tienen como capital de producción a la misma, desde la cuál producen, se diseñan a sí mismos y marcan la diferencia siendo libres con respecto al determinismo del ganado.

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