Se ha perdido la batalla cultural, no la gano ningún bando en concreto, es la cultura que ha evolucionado hacia otras formas de expresión, con actores diferentes; la gente cambio.
Nunca se me ocurrió estudiar filosofía para ganar dinero o ser un filósofo asalariado; eso carece de sentido actualmente: un ejército de funcionales al poder, que piensan con el bolsillo, son los que predominan en las ciencias humanísticas.
En este contexto, lo contestatario, transgresor, contracorriente, no tiene peso, quedo aislado; el escándalo, la ruptura, lo dan la política; la cultura, el arte en general es moralista y conservador del status quo.

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