Presionar, destratar a gente que ha perdido mucho en la vida, humillarlos y no ganar nada con eso, es un groso error de quienes teniendo poder efímero por hallarse ampuntalados en estructuras, organizaciones autoritarias, con recursos económicos, creen tener la vaca atada; se equivocan feo.
Lo dijo Séneca hace miles de años, «cualquiera tiene poder de dañar»; provocar al que no tiene nada que perder o está en camino hacia un mundo personal sin futuro, es una pésima idea.

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