Si es, puede ser. La crítica quejosa de los argentinos nos hace perder tiempo, las redes sociales nos atrapan en el juego de patrones ocultos que nadie puede localizar ni tampoco identificar. Por eso es bueno tener un enemigo a mano, bien ubicado, que nos ayude a rearmarnos, nos hiera a ocuparnos del cuerpo como de ese terreno muchas veces descuidado, en donde esta situada la casa de nuestro ser.
No es palabrerío metafísico, la crisis actual es del sentido de la vida. ¿Para qué trabajas o te portas bien, haces lo correcto y no rompes nada, cumplis con la ley, obedeces? Para qué y muchas cosas más de una moral, un Dios del sentido que ya no tiene cabida. ¿De qué se trata el futuro, cuál es el tuyo, hacia dónde te lleva la existencia actual?
Desde la política gobiernan el presente, no pueden hacer otra cosa, esperar algo distinto es de tontos creyentes.

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