La fuente de los derechos de quienes tienen privilegios, viene de larga data, en Argentina fundamentalmente lo ha fijado el Estado con regulaciones, corrupción sistémica, mecanismos de funcionamiento institucionales, un plexo jurídico, las costumbres y creencias argentinas.
Saber que todos no nos ganamos lo que somos, simplemente aprovechamos lo que otros creen de nosotros y de ellos mismos.Todo esto resulta un buen negocio para algunos, la mayoría de la gente se ajusta a este modelo de pensamiento que beneficia a unos pocos; en cierto sentido, se premia, se castiga, dando por supuesto la existencia de gente ganadora y por ende encima de los demás.
La verdad es otra: nadie tiene necesidades que requieran menos atención que las tuyas o te deben a ti más consideración que a otros.

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