Todos tenemos que salvarte a vos temerario infeliz que te endeudas como un animal, dejas de comer por un auto, unas vacaciones, pilchas, merca…..; y me ves a mi, hombre libre, a pata, sin deudas, de la clase marrón.
No hablen de subvencionar industrias, un siglo que los venimos subsidiando y la siguen atando con alambre, no se transforman ni crecen; todo es colgarse del Estado y de nuestros bolsillos. Produzcan calidad, compitan y sean algo decentes. En todos los corralitos argentinos ganaron, no saben ganar de otra forma.

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