
No solo el que se enoja pierde, sino que además queda al descubierto; si hemos conocido al panda Mahoma de la sonrisa buda y el saludo romano, mimetizado en la misma calle donde juegan niños de la colectividad judía, no podemos esperar a que siga dañando…..
Este actor social hace tiempo viene actuando con impunidad, se le hizo costumbre, gracias al silencio, complicidad, cobardía de quienes lo conocen y naturalizaron esta violencia en aumento. La democracia con la proliferación de los derechos a granel, le bajo el precio a las consecuencias de los actos, sale barato joderle la vida a otras personas.

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