
Ocurrencias que buscan descolocar al resto, un ejemplo entre otros: gente de buen poder adquisitivo jugando a ser pobres, con los bolsillos llenos, varias propiedades, durmiendo sobre una tabla en el piso, sin aire acondicionado ni ventilador en veranos intensos, solo con mantas y la ropa puesta en crudos inviernos.
Síntomas de un tiempo donde salimos al rescate de nosotros mismos, cada vez más personas apuntan a correrse de las cosas, aunque sea transitoriamente, borrar algo de esa serie en la que están encadenados junto a muchos.
Retirarse al silencio, los ayunos y la soledad ya no es cosa de monjes del pasado, sino de figuras públicas que adquieren notoriedad alejándose de los demás.

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