
Darte cuenta que las aplicaciones de redes sociales muestran al final lo que vinieron a ser, no espacios de libertad, sino lugares virtuales donde la gente grita su existencia de algún modo, larga la mierda que tiene adentro y lo demás es política.
Ayer se quejaban del feminismo, hoy normalizamos el racismo, la exonofobía de moda, pornografía para hacer dulce, matrimonio infantil, festejamos la droga como salida al alcance de cualquiera, aplaudimos genocidios y seguimos como series las guerras.
Me da miedo pensar en esas madres, abuelas, mujeres que dieron todo, dejaron de ser para que otros sean. Una jubilación para amas de casa, no se como llamarlas, matriarcas, las que tenían sexo con el marido sin cobrar, cocinaban y trabajaban en la casa sin remuneración alguna. Pero no, es más aceptable el mundo de inútiles funcionarios, empleados públicos, asesores políticos, burócratas, parásitos que nos viven cogiendo (jodiendo) a todos.

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