
La línea de transparencia institucional en Argentina sirve para blanquear, dibujar patrimonios, favores, intercambios, vueltos…; cualquier ciudadano puede chequear esto.
No solo están las estrellas más conocidas, sino «el carita de yo no fui» que vive en tu pueblo y tiene cargo en la función pública. Por lo menos, tenemos en claro los blancos a los cuales apuntarles, si fueramos delincuentes como varios que gestionan los recursos de todos; tienen la mosca.
Algunos están forrados en guita y son quienes legislan las leyes que empobrecen a la mayoría; menos a ellos.
Escuchar escupir moral, dar discursos encendidos en las Legislaturas Provinciales o el Congreso de la Nación, cacarear en redes sociales indignación y honestismo; para ver el «patrimonio declarado» (fundamentalmente de quienes nunca trabajaron o emprendieron algo en sus vidas, hicieron carrera de serviles en el Estado)…….; te dan ganas de cargar un rifle automatico, visitarlos cuando se reúnen o esperar las fiestas familiares de fin de año para hacerles un regalo inolvidable. No, mentira, fuera Satanás de mi.

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