40 días y 40 noches

Algo no pinta bien en Argentina, tenemos demasiados psicólogos por habitantes, la creciente patologización de casi todo, el suicidio entre los principales causales de muerte en el país, los psiquiátricos de moda.

Ser loco, hacerse el loco, lo real es que la ansiedad, el estrés y la depresión están a la orden del día, son los demonios de estos tiempos.

Más allá de la medicación y los profesionales de la salud, algo que no venimos a discutir en este texto, el a priori es de otra índole, podríamos llamarlo religioso/espiritual, pero en realidad es del orden práctico: silencio, ayuno, soledad y lectura, antídotos saludables.

Obviamente, a esto se le puede dar un giro ideológico propio de creyentes que tratan con Dios, el Maligno, fuerzas del cielo, desiertos, tierras prometidas y el infierno. Preferimos los pies en la tierra: si hay demonios ya los nombramos, el mal proviene de una falta de atención y conocimiento de nosotros mismos; haber terminado fuera de sí como meros consumidores, atados a la necesidad de tantas cosas que no necesitamos, con ambiciones desmedidas que nos empujan a la perdición; poseídos de esta manera, resultamos funcionales al Sistema en vínculos de poder abusivos o disfuncionales para ser descartados como delincuentes.

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