Por estas latitudes solemos decir que «a seguro se lo llevaron preso», pero es predecible el final en algunos amargos malparidos, que aparentemente lo tuvieron todo, buena posición económica, se han manejado bien en la jerarquía social teniendo a otros bajo su miembro, cero amigos porque «buey solo bien se lame» y los demás están para desahogar frustraciones. Terminan molestandole los niños porque juegan, los perros porque ladran, los jóvenes que ríen fuerte, la gente que piensa y vive distinto; se van a morir probablemente finalizando su mediana edad o enfermos de viejos y llenos de achaques propios del arrastre de una existencia decadente.

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