Dentro del ámbito de los milagros, que te toque una familia sana, te quieran bien, donde la que te haga bullying no sea tu vieja y el gorila de tu tata no patee al perro cada vez que no puede controlarte como mascota. Los chicos crecen y con el tiempo se hacen más enfermos que nosotros.
«Sorprendernos» que tu trastornada existencia es la mala suerte de una cuestión personal, del orden individual y no el hecho de que seguis dando vueltas como pollo al spiedo en un dispositivo enfermizo que comenzó en casa.

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