Autor: José Antonio Muhando

  • Lo que está en mis manos

    Por cada elección que hacemos, nos afirmamos en determinado andar y dirección; digo sí a algo y otros no son necesarios, similar a lo dicho que se sustenta en el silencio. Lo vivimos y generalmente escuchamos lo injusta que es la vida, pero no lo es, la injusticia es lo propiamente humano, querer no es poder como dicen los que gustan hablar sin comprender, porque puedo quiero, a la vez se muy bien lo que no quiero.

  • Somos libres. ¿Somos libres?

    ¿Qué cosas sacarse de encima para ser libre? Cada uno lo sabe y lo sabe muy bien cuanto más finge demencia. Por lo tanto, no hay algo así como un estado permanente de libertad, si lo hubiera, seríamos mentalmente estatales, el Estado busca permanecer en lo mismo, lo institucional perdurar, establecerse, aquello funcional a lo que es porque siempre fue así y así siempre será; por eso les cambias una coma, alguna norma, modificas un reglamento y pegan el grito en el cielo.

    Además, qué clase de libertad es esa que se duerme en los laureles. Quién nunca se preguntó «qué hago acá», «como llegue a esto» y un sentimiento lo saca de ese lugar, todavía le falta en el camino del libertario.

    La Libertad, decía Nietzsche, comienza cuando termina el Estado; no tomemos literalmente estas palabras, el Estado son instancias de domesticación y autoridad, donde la vida se somete.

  • Los argentinos lo hacemos con Fútbol

    Pobres mexicanos, que ni pidiendo un desagravio por la conquista y saqueo español, tienen una alegría sustituta; menos aún dignidad, ante el desprecio y robo de su tierra por parte de EEUU.

    Los españoles ni siquiera con una copa del mundo pueden mostrarse españoles, menos aún con algo de valentía y astucia reclamando por el Peñón de Gibraltar usurpado por los ingleses.

  • Nacionalismo argento, nunca nos fuimos

    Antes del mundial no existían, ahora no solo son alternativa electoral, sino que han quedado fijadas ideas de un nacionalismo no globalista en el imaginario colectivo. Simple, como siempre gracias a la progresía moral del zurdaje que nos ataca desde el globalismo internacional y ante el desconcierto de los progres argentos que se miraban en ese espejo roto.

    Así como trajeron a Milei y la truchada movida libertaria, ahora le suman la fachogresía nacionalista. Indudablemente, se vienen tiempos difíciles para la libertad en Argentina.

  • Matarnos de risa

    La risa es contagiosa, con el tiempo reímos menos, hemos aprendido a diferenciar la alegría de reír con la alegría de vivir. Suponemos ingenuamente que reírnos de alguien que tropezó, no es lo mismo que matarnos de risa cuando se tiro del avión y se olvido de ponerse el paracaídas. Pero sí, en el fondo es lo mismo, reírnos de la desgracia ajena, disfrutarlo, ser felices como niños ante el espectáculo del que muere frente a nuestros ojos.

    Es como suplicar ante cualquier gobierno argentino porque se pasa hambre, cuando los que lloran y se salen con las suyas son los que menos necesitan. De hecho nunca vimos un cagado de hambre, esa imagen de «cagado de hambre» nos da risa.

  • Agradecer esta en nuestros genes

    Crece el número de visitas, la métrica lo muestra; asimismo, una aceptable participación se deja ver en los comentarios a las entradas de este sitio web, algo inusual esto último.

    Evidentemente no nos está yendo bien, el dinero va en una sola dirección: pagar hosting, suscripciones, tiempo de lecturas, adquisición de bibliografía, escribir otro desafío que lleva dedicación y reescritura; muchos lectores, pero no hay remuneración….; francamente no me importa, me trae alegría y orgullo; esta es una constante en mi vida, perder y perder, darnos porque sí, en la empresa de ser libres; la billetera te somete, cuando no es la tuya.

  • Clase de mierda

    No es clase social alguna, sino ese mundo de argentinos que compran miles de millones de dólares mensualmente, para guardar y especular.

    La clase política, improductiva y costosa. Asimismo, no hay acceso a la información de los actos de gobierno, publican datos del presupuesto, pero no de su ejecución; por ende, provincias gestionando lo público en total oscuridad y secretismo, se dilapidan el dinero de todos los contribuyentes.

  • Me agarró el bajón

    Los fisuras no son necesariamente aquellos libaneses de la calle, los buscavidas que atajan todas y la siguen remando; esos lumpenes que legisladores libertarios probalas quieren encarcelar y perseguir.

    La red más letal es estatal, hospitales públicos, clínicas privadas, reparticiones e instituciones del Estado, profesionales de todos los rubros; no hay banderías políticas en las festicholas anestesiantes de la pax romana, las caripelas son otras.

  • Palo y a la bolsa

    Una de dos, tienen miedo que los caguen a palos por protestar, hacer piquetes, marchar….; o bien, al no tener dinero y poder estatal se quedaron sin la fuerza de apretar a la gente y movilizarla.

    Evidentemente no hay suficiente hambre, la cabeza de los gobernantes están intactas….; descaradamente desde el gobierno nacional contestan: si no tienen pan, que coman pasteles. Nadie hace nada.

  • FMDA

    Los hombres libres no piden permiso.

    No hay que confundirse, ese 30 % estable de votantes liberales libertarios no necesariamente admiran a Margaret Thatcher o son sionistas, de hecho algunos ni siquiera entienden lo que es ser libertario ni saben vivir en libertad.

    Quedo enmudecido el gobierno después del mundial de fútbol, se noto su desconexión de la fuerza que une a la gente.

    Una más: a las personas realmente libres, llegado el momento se pasan por las pelotas la ley, Mercado, Estado, la moral predominante y salen a las calles con su versión FMDA para hacer lo que tengan que hacer.