Autor: José Antonio Muhando

  • Podemos ser peores

    Decían, no había que morirse sin haber tenido un hijo, plantado un árbol y escrito un libro; sumemos el cuarto, propio del siglo XXI, mandarte el cagadon, irte de este mundo como un recordado hijo de puta o un héroe, delincuente y criminal de todas formas.

    Se acortaron las distancias, podemos decir cualquier cosa, para eso están las redes sociales; de ahí: hacer cualquier cosa, estamos a cinco minutos, un proceso en expansión. Ya hay muestras claras en la incontinencia verbal y las reacciones que modifican nuestra convivencia social, señales en el aumento del registro de eventos letales por cuestiones personales, íntimas, propias de un desenlace soslayado por los demás.

    La cultura del daño a otros porque piensan o viven distinto, esta aceptada por la mayoría, el mensaje político-social-ético implícito al respecto es dejar correr el agua: cada cuál sabrá como defenderse. Así será.

  • Como si supiéramos

    El encanto de ser argentino, no quiero recordar lo fácil que fue encerrarnos durante la pademia del Covid, como se nos rieron desde el gobierno y la política. Aún así, lloramos y pataleamos por volver a la Normalidad, acá estamos, dejamos de ser los infectologos de ayer.

    Hoy somos economistas, expertos en la macro y la micro; incluso la nueva política gira en torno a esta voluntad de hacer saber a los demás que «se sabe»; cuando en realidad no tenemos masticado del todo nada. Preguntar a mayo del año 2026, de que se trató la batalla cultural que venían a dar algunos, no sé, aquí no hay metáforas, esta batalla se da en los escenarios, shows, tiktok, redes sociales: el camino del libertario es el camino de hacerse ver, llamar la atención, espectáculo puro y duro.

  • Vienen por tus derechos

    ¿Acaso Dios ha muerto? Venimos rezandolas todas, cadenas de oraciones hasta por Maradona; Dios está ahí, Nieztche se equivoco, no lo matamos, pero algo de responsabilidad tenemos en este malentendido. Decimos tener valores cristianos que no son tal como los describimos o medimos, a Dios le asignamos atributos para hacerlo conocido y en realidad no sabemos nada.

    Todo un Sistema legal, estatal, político, que habla de derechos, de un Estado presente garante (¿para todos?); nunca fue real, los hechos no son tales.

  • Míralo a él

    Si la inflación continua bajando y el tema de seguridad pública controlado sin sobresaltos que conmocionen a la Comunidad; Milei llegará como favorito en las próximas elecciones presidenciales.

    A los argentinos la batalla cultural, moral de Estado, el wokismo, la derecha neofascista tecnócrata, el pueblo elegido, la izquierda zurda marxista y el capitalismo….; no tienen peso real, todo es relativo a como la estamos pasando, en rigor de verdad importan un carajo el resto de «catástrofes ideológicas», lo relevante es que mejoren las cosas económicamente.

    En esta ecuación el camino inverso da el mismo resultado, nos ajustamos el cinturón y la pasamos mal si todos están en la misma; pero si continúan saltando del Estado los que la viven, mientras nosotros rascamos la olla, indigna y no se lo perdonamos.

  • Todo va a estar bien

    ¿Como vivir en este mundo sin pensar lo peor? Sos jubilado de la mínima, desde hace tiempo los vienen limpiando por estupideces como no acceder a tener medicación o tratamiento adecuado, quizás un médico de la obra social que dedica dos minutos en atenderlos.

    Si sos discapacitado y crees jugar para la Selección liberal libertaria, estás en problemas, tendrás que decidirte, uno de los dos términos hay que despejar; el futuro no pinta bien. Sin embargo, algunos discas progres abortistas están con el culo lleno de preguntas, las preguntas que cancelaron para con muchas vidas que se gestaban y no llegaron a ser; «les preocupa» el gen disca, del pobre y viejo, gay o palestino.

  • Boludismo

    Podemos llamarlas filosofías, cultos, iglesias; la idea es sacralizar determinadas costumbres ritualizadas previamente. Nos inventamos algún tipo de procesión a la casa de tu abuela, transferencias en billeteras virtuales para el Espíritu Santo.

    En Argentina la ley de cultos te da derechos, no viene nada mal inscribirse, tiene excepciones fiscales, subsidios estatales; garpa. De hecho, proliferan templos a rolete, están por todos lados; hasta para cometer delitos tienen su cobertura legal, por ejemplo, usurpar un terreno fiscal es simple y fácil, levantas una edificación, le pones una cruz en el techo y nadie te jode.

    ¿Queres ponerla y gratis? Decís que perteneces a las Fuerzas del Cielo y que tu semen es divino. En otras palabras, seamos serios: la gente necesita creer, tener devociones, fetiches, consumir, estar a la moda, obtener status a través del aura sagrada; básicamente, somos carenciados.

  • Falopa china

    ¿Qué podemos consumir los argentinos, mayoritariamente empobrecidos?

    No te queda otra que TikTok y llenarte de productos achinaditos. La Industria Argentina siempre gano desde la inflación, no necesariamente acompañando la llamada «calidad»; algunos mitos chinitezcos se han caído, desenchufar las heladeras a la noche ya es un clásico argento; incluso, el precio de la carne nos llevo a mirar con cariño los perros en vez de las vacas.

    Voy a empezar disfrazándome de gaucho, pero ni eso nos devuelve la confianza entre nosotros; detras de boinas, revenques y nacionalismo, estamos pensando en comprar y vender dólares, especulando caiga quién caiga.

  • El viejazo y la chota

    Al final no se sabe cual es el proyecto libertario en algunos espacios políticos liberales argentinos.

    El diagnóstico no es prometedor con afiliados o adherentes escondidos, militantes temerosos de contradecir a los porongas de la estructura que usan la figura de Milei y a su vez están colgados de otros; en una cadena de fumadores que te venden «libertad, propiedad, emprendimiento».

    Los eventos que trae la moda tienen estos escenarios comunes a fenómenos pasajeros, se tornan viejos demasiado pronto; ideas de gente rancia que no pueden sostener la careta por mucho tiempo, la rebeldía se hace viejarda.

  • El día después de las urnas

    El accionar ciudadano de no participar de las elecciones, paradójico, ya sea no votando, votar en blanco o anular voto; más que una protesta o disconformidad, es una movida profundamente democrática que apunta contra la corrupción política sistémica, falta de representatividad, señalando a los que participan de este juego con cinismo e impunidad.

    El poder en la democracia argentina viene después, no importa quienes ganen, políticamente no tiene relevancia alguna, están todos en la misma desde hace años….; ellos serán nuestros representantes y gobernantes, cuando organizadamente nos presentemos ante los mismos sin intermediarios a poner sobre la mesa los proyectos de la gente; no antes.

  • Troskos argentinos

    En otras palabras, anarcocapitalistas que buscan destruir el Estado colgados del Estado, yendo contra la casta siendo casta.

    Excepto Milei y algunos estudiantes que twitean o chatean, al resto de libertarios les chupa un huevo las ideas libertarias; son banderas que atraen simpatías, votos, dinero; nos enojamos, repetimos frases prestadas y después obedecemos.

    Los troskos también plantean otro sistema, pero permanecen en el vigente acatando pacíficamente las reglas del juego que critican, ocupando cargos, bancas y nada….; no pueden dar respuestas concretas a problemas concretos.

    La moraleja anarcoliberal trokista argenta: los revolucionarios no hacen revoluciones.